Balada de la cárcel de Reading – Oscar Wilde

¡Qué tiempos los de Oscar Wilde en la Inglaterra de mediados del Siglo XIX!    Una virtual explosión en muchos aspectos del quehacer humano: desde la gestación de la Revolución Industrial, el desarrollo de muchas de las ideas modernas de la física, la matemática, la Biología, hasta una generación vastísima de artistas, músicos, y poetas.

Dueño de una gran personalidad e inteligencia, desarrolló su arte con gran ingenio e impactó importantemente a la sociedad de su tiempo.  Gran conversador, podía embaucar deliciosamente a su audiencia, prototipo del artista, intelectual, agradable, dueño de la palabra.

Wilde se casó y tuvo dos hijos varones.   Cuentan sus biógrafos que después del segundo parto, la atracción sexual entre su esposa y él se desvaneció.  Las causas de su inclinación posterior a involucrarse con otros hombres quedan sólo a él, ¿quiénes somos nosotros para juzgarlo?

El hecho es que su abierta homosexualidad le causó los mayores problemas en su vida.  Su esposa se separó de él, cambió su apellido y alejó a sus hijos de él.

Por su parte, Wilde siguió su camino y se involucró sentimentalmente con el hijo de un noble Inglés, lo que inició el declive en su vida; después de una serie de acusaciones entre el padre de su amante y él, es vencido, acusado de indecencia y sentenciado a pasar 2 años de trabajos forzados en la cárcel (Biografía de O. Wilde).

La cárcel de Reading es el escenario de ésta, su última obra.    Llega a este presidio después de haber pasado algún tiempo en otros tres: Holloway, Pentonville y Wandsworth.  En este poema  relata su sentir respecto al encierro y reflexiona sobre el Ser Humano, y se centra en el caso de un militar joven recluido también ahí, acusado de la muerte de su propia esposa.  Charles Thomas Woolridge fué su nombre, quien por la separación debida a su trabajo, y quién sabe porqué otras causas, mata a su mujer por celos, la degolla en un ataque de locura y se entrega a la justicia (Noticia).

Este poema es a la vez sutil y violento.  Nos lleva en un tren de emociones que pueden interpretarse desde la alegría de vivir hasta la desesperanza.   Otro renombrado autor Inglés, G.K. Chesterton, describió el poema como”un reclamo de justicia y hermandad, muy profundo y democrático”.

Con su gran pluma, Wilde escribe:

“Y sin embargo, cada hombre mata lo que ama, sépanlo todos: unos lo hacen con una mirada de odio; otros, con palabras cariciosas; el cobarde, con un beso; el hombre valiente ¡con una espada!”

“Unos matan su amor cuando son jóvenes; otros, cuando son viejos.  Algunos lo estrangulan con las manos del Deseo; otros con las del Oro.  Los mejores utilizan un cuchillo, porque de ese modo, los muertos se enfrían enseguida.”

“Aman, unos muy breve tiempo; y otros, demasiado.   Venden unos el amor y otros lo compran; unos cometen su crimen anegados en llanto y otros sin un suspiro; porque cada uno de nosotros MATA LO QUE AMA, y sin embargo, no todos han de morir por ello.”

El militar asesino cumple su sentencia, es sobajado, vilipendiado, colgado y finalmente ignorado en una tumba fría, despojado ya de toda humanidad.  Sin embargo Wilde lo retrata más que humano, más que amor.

Oscar Wilde termina su condena y se va a vivir a Francia, ante la imposibilidad de regresar a su Tierra natal, y aunque intenta regresar con su amante, las condiciones que les son impuestas impiden finalmente que continúen su vida conjunta.  Wilde muere sólo, abandonado y pobre en un cuarto de hotel Francés.

Por un lado podríamos creer que fue un final injusto e ingrato, y probablemente lo haya sido.   Sin embargo la vida del poeta así transcurre, es justo que su muerte sea congruente.   La Balada de la cárcel de Reading fue su última obra, se trató asimismo de su despedida del mundo Humano, mejor retrato no se podría lograr.

La balada nos lleva con ritmo y nostalgia a una conclusión:

“Y también sé que cada prisión que edifican los hombres está construida con los ladrillos de la infamia y cerrada con barrotes por temor a que Cristo vea cómo mutilan los hombres a sus hermanos”.

“Con barrotes desfiguran la luna grácil y ciegan el buen Sol; y hacen bien en esconder su infierno, ¡porque suceden cosas en él que ni el Hijo de Dios ni el hijo del Hombre debieran nunca ver!”

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Una respuesta a Balada de la cárcel de Reading – Oscar Wilde

  1. wongtola01 dijo:

    Es un extraordinario final. Me conmueve porque es exactamente lo que pienso cuando los hombres castigamos sin reserva y humillamos en forma contumaz. Por otro lado, me queda claro que amar es una acción, que al igual que las otras que ameritan el esfuerzo del ser humano, debe ser aprendida y para saber entregarla.

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