El Fenómeno del Hombre – Pierre Teilhard de Chardin

¿Qué puede ser más interesante cuando hablamos del futuro de la Humanidad, que la claridad de pensamiento que Pierre Teilhard de Chardin tuvo al desarrollar su tesis en El Fenómeno del Hombre?

En este libro de gran precisión y con una gran calidad humana, Teilhard de Chardin nos lleva a entender primero de dónde venimos los seres humanos, cómo hemos de desarrollar nuestro Ser físico, y cómo -hasta el momento actual- hemos desarrollado habilidades sociales que nos llevarán a lograr el objetivo común de Unificación, de lograr una EVOLUCION DE LA CONSCIENCIA.

Muy revolucionario para su tiempo, Teilhard combinó con una gran inteligencia las ideas de la Creación del Universo con la evidente evolución física que ha experimentado el Hombre.

Se convirtió en un científico en los terrenos de la Geología y de la Paleontología, de forma tan certera que lideró y fué parte del equipo que descubrió los restos del Hombre de Pekín y del Hombre de Piltdown.   Estos eventos sólo reafirmaron su firme creencia en que la evolución juega un papel extremadamente importante en el devenir del Hombre.  

Al mismo tiempo generaron una reacción en la Iglesia Católica que no promovió y más bien limitó sus obras, al grado que sigue vigente (2011) el “monitum” o aviso en contra de la aceptación -sin análisis- de sus ideas.

Para un Francés nacido en el seno de una familia granjera en 1881 y enrolado en escuela Jesuita desde los 10 años, el camino de vida de Teilhard de Chardin parecería predefinido, como uno más de los que los hombres hemos recorrido, caminos ya prestablecidos por la sociedad donde resides.  A los 18 años decide formar parte de los Jesuitas e inicia su noviciado.

Sin embargo, la característica principal del hombre de inteligencia, con carácter y de Energía, es la de inquirir, la de observar y escuchar, y en su momento confrontar.   A sus sentidos no escapó la evidencia física: provenimos de la Materia, que tiene un origen, y ciertas cualidades, que conforman al Ser.   Por otro lado, en su faceta fuertemente espiritual también cree firmemente que el Hombre está aquí para desarrollar un camino, cuyo objetivo primordial es la Unificación de la Consciencia, en una especie de unidad espiritual final.

Para lograrlo, el Hombre debe continuar con su evolución física tanto como en la evolución de su socialización.   En el primero, la forma como la materia se origina, se combina y logra dar por resultado formas más complejas de átomos, moléculas, células y microorganismos, hasta llegar a la evolución de seres complejos e inteligentes como el caso del humano.   Cómo se desarrolla un sistema nervioso sofisticado en éste último que le permite la reflexión racional, la autoconsciencia, y la responsabilidad moral.  Pareciera que en el plano físico, el Hombre ha logrado un perfeccionamiento.

Y en segundo término, evolucionar en el plano social.   A través de la tecnología, la urbanización y las comunicaciones, los Seres Humanos estamos estableciendo cada vez mayores ligas entre los pueblos, al grado que en materia de Política, Economía y hábitos de pensamiento nos acercamos y nos identificamos.   (O nos deberíamos acercar, esto es rebatible dados los resultados que todos apreciamos todos los días en nuestro entorno local, nacional e internacional, donde más bien parece que no logramos evolucionar socialmente, y más bien regresamos a ser depredadores sin control).

Y nos dice:  “Cuando la Humanidad y el mundo material hayan alcanzado su estado final de evolución, y agotado todo potencial de futuro desarrollo, una nueva convergencia se inciará hacia la Unificación Final de la Consciencia”.

Para lograrlo, el Hombre debe reconocer los sentidos que se le dieron -o que desarrolló- que le permitirán ser un ESCRUTADOR, un testigo de todo lo que le rodea, desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande.   Y al COMPRENDER profundamente su posición en el Universo, volcar su INTENTO en desarrollar al máximo su consciencia individual, romper los ciclos perniciosos que lo rodean, y contribuir a la consciencia universal.

De acuerdo a nuestro personaje, los sentidos que el Hombre tiene a su disposición para ello son:

  • Sentido de la inmensidad espacial, tanto en lo grande como en lo pequeño, que le permitan reconocer los objetos que se “comprimen” a nuestro alrededor.
  • Sentido de la profundidad, que “a través de series ilimitadas de tiempo -sobre distancias desmesuradas- le permitan comprender los acontecimientos”.
  • Sentido del número, con el que “descubra y aprecie sin pestañear la multitud enloquecedora de elementos materiales o vivientes que se hallan comprometidos en la más pequeña de las transformaciones del Universo”.
  • Sentido de la proporción, “que establezca en lo posible la diferencia de escala física que separa -tanto en dimensiones como en ritmos- el átomo de la nebulosa, lo ínfimo de lo inmenso”.
  • Sentido de la cualidad o de la novedad, que puede llegar -sin romper la unidad física del mundo- a distinguir en la Naturaleza unos estadios absolutos de perfección y de crecimiento”.
  • Sentido del movimiento, capaz de percibir los irresistibles desarrollos ocultos en las mayores lentitudes la agitación extrema(disimulada bajo un velo de reposo), lo completamente novedoso, deslizándose hacia el centro mismo de la repetición monótona de las mismas cosas”.
  • Sentido de lo orgánico, “que descubra las interrelaciones físicas y la unidad estructural bajo la superficial yuxtaposición de las sucesiones y delas colectividades”.

“Sin estas cualidades para iluminar nuestra visión el Hombre permanecerá indefinidamente para nosotros como lo que hoy es para muchos: UN OBJETO ERRATICO EN UN MUNDO DESCONECTADO”.

Teilhard llega a proponer que “No somos Seres Humanos en búsqueda de una experiencia espiritual, somos Seres Espirituales teniendo una experiencia humana“.  Es este cambio el más trascendental, que nos llevará al cambio de pensamiento.

Nuestra pregunta es:  ¿De verdad llegaremos a lograr un desarrollo social común, una elevación de la consciencia que nos lleve a Ser supra-Humanos, o seres superiores?

¿Qué estamos haciendo mal?   Es claro que una interiorización individual es evidente, una en la que logremos identificar lo que sí hay que hacer, y eliminar lo que nos está estorbando para lograr evolucionar.

¿Podremos?

Suerte en la cacería, dirían algunos….

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2 respuestas a El Fenómeno del Hombre – Pierre Teilhard de Chardin

  1. Pingback: El Retorno de los Brujos – Louis Pauwels y Jacques Bergier | Siempre en Acción

  2. Alberto Bendezú Velásquez. dijo:

    Grande,Pierre Teilhard de Chardin.

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